LA MÚSICA Y EL LENGUAJE
Septiembre 2.006
Mi padre era corrector de imprenta, además de músico, compositor y, como decía mi santa madre, "salesianito" (con todo el respeto y es que fue antiguo alumno) y de él aprendí a elegir cada palabra, procurando que encajase bien en la música e intentando no cometer faltas de acentuación. Esto me trae a la memoria algo curioso a propósito de un tema cantado por la gran Concha Piquer (a la que, por cierto, no le gustaba nada eso de que la llamasen Doña Concha, idea del periodista Jesús Mª Amilibia que le puso el doña para darle más categoría). Antes de seguir con la curiosidad, déjenme que me detenga un poco más en este punto.
A los artistas, incluso los mejores, no les hace falta para aumentar su prestigio el D. /Dª. ¿Se imaginan el dilema que supondría tener que decidir a quien se le adjudica y a quien no? Mr. Gary Cooper, Mme. Sarah Bernard, Dª Irene Gutiérrez Caba o D. Alberto Closas... Está claro que, aunque les quitemos el tratamiento, seguirán siendo igualmente importantes. Es diferente si, por sus méritos o premios se han ganado lo de excelentísimo/a o el título de Sir o Lady. Pero volvamos a la curiosidad: Hay una bella canción titulada "Mañana sale". Alguna vez la he cantado pues su letra evoca a Madrid y, con permiso de Rafael de León, siempre me ha parecido más cuplé que copla. Antes de interpretarla a mi estilo, recuerdo lo que solía decir la Piquer: "¡Déjalas que me imiten, así se verá la diferencia!" ¡Y qué razón tenía…! Tanta, que las copionas, la repetidoras cometían los errores de la creadora. En este caso me refiero concretamente a esta frase: "Quizás un mismo cuchillo // vengó una doble traición..." Pues bien, Concha Piquer, extrañamente, suprime el acento en vengó y dice vengo (acentuando la e) lo que le quita todo el sentido. Incluso, hasta Pasión Vega (que canta como los ángeles) calca el error en su versión-copia de "Mañana sale". Esto se evita si el intérprete se mete en la piel del autor e intenta llegar a las "entretelas" del texto. No vean en mis palabras censura a estas magníficas cantantes a las que admiro pero… las cosas son como son.
Olga María Ramos