ORDEN DE ALEJAMIENTO

Agosto 2006

Cuando escucho que una jueza o un juez dictan “orden de alejamiento” al que, por su violencia evidente, puede poner en riesgo la vida de su pareja me pregunto si, verdaderamente, consideran esa orden como un blindaje de acero que va a impedir cualquier intento de agresión. La manifiesta inutilidad de tal orden, tan rimbombante como ineficaz, debería dar motivos suficientes para cambiarla por otra que se denominase, por ejemplo: “ORDEN DE TRATAMIENTO”. Es decir que, una vez comprobado el peligro que puede correr la persona denunciante, al maltratador se le interna en un centro para que personal especializado en psiquiatría proceda a devolverle a la sociedad, una vez haya recuperado el juicio. Otras ordenes se me vienen a la cabeza: ORDEN DE PROTECCIÓN (está claro a lo que me refiero) o bien ORDEN DE ESCARMIENTO, es decir, que los culpables permanezcan encerrados de por vida; a fin de cuentas privaron de la suya a sus parejas. Quizás estas propuestas sean demasiado surrealistas pero lo que no es surrealista es que las mujeres seguimos muriendo… Si bien es cierto, que las que morimos no somos jugadores de fútbol de primera división… Sólo somos madres, esposas, hijas… pero algo habrá qué hacer para acabar con esta macabra historia que corre el peligro de volverse rutinaria.

Olga María Ramos