BIBLOS
10 de Septiembre 2.006
Biblos se desperezaba cada mañana en tibios amaneceres color pastel mientras el Mediterráneo, verdoso y azul, empapaba mansamente su orilla.
Biblos, fenicia, romana, medieval, patrimonio de la humanidad cayó herida de muerte víctima del absurdo, de la insensatez, del odio que alimenta al odio, del hombre, depredador implacable
Biblos, insomne, ya no se despereza ahogada en petróleo, testigo Impotente de su devastación
Yo tuve la suerte de conocerla intacta. De olfatear su aire marinero, saboreando peces plateados, húmedos aún de tan frescos. Y adorné mi pelo con buganvillas
Por eso, Biblos la milenaria, sigue luminosa y bella en una imagen que las bombas no han podido destruir.
Olga María Ramos